SOBRE NOSOTROS
Pastores María y Juan Carlos Borges
EVANGELIZAR
Predicar, compartir, evangelizar y transmitir a nivel personal masiva usando todos los medios provistos por Dios, las buenas nuevas del Evangelio del Reino de Dios a toda persona sin excepción. Para que ellos puedan ser alcanzados, sanados, restaurados, liberados con el amor de Dios y su poderosa y siempre viva palabra junto con el poder del Espíritu Santo. (Mateo 28. 19-20, Marcos 16.15-16)
CONSOLIDAR
Edificar, confirmar, consolidar y fundamentar a cada creyente con los principios de la palabra de Dios, con el fin de llegar a ser un discípulo y líder poderoso, eficaz y efectivo en el Reino de Dios. Produciendo cambios y renovación en la forma de pensar, vivir y actuar con ayuda de la doctrina apostólica y profética revelada en toda la palabra de Dios, para que cada uno pueda tener una formación integral en su espíritu, alma y cuerpo como conviene al hijo de Dios. (Efesios 2.20-22; 1 Corintios 3.9-11; 1 Tesalonicenses 5.23)
DISCIPULAR
Discipular, equipar, entrenar, adiestrar, guiar y preparar a cada creyente de Cristo para que pueda descubrir la voluntad en el llamado, la función y el propósito de Dios para su vida con un discípulo del Reino de Dios. Ayudar a desarrollar el carácter de Cristo en su diario vivir, para que cada uno pueda ser edificado y llegue a la madurez espiritual. (Mateo 22.19-20, Efesios 4.11-13)
ENVIAR
Comisionar a cada discípulo y líder con un mensaje de paz para establecer el Reino de Dios en todo lugar. Enviar líderes con la unción y la autoridad del Espíritu Santo para predicar las buenas nuevas a los pobres, proclamando libertad a los cautivos, vista a los ciegos, desatar a los oprimidos, manifestar señales milagros y prodigios en el nombre de Jesús. Enviarlos a causar reformas, cambios e impacto en toda esfera de la sociedad, con el objetivo de transferir un legado de paz y justicia, temor de Dios, hambre por Su Presencia, obediencia de niveles altos de compromiso y revelación hacia el reino de Dios. No solo estamos llamados a dejar un legado de tal magnitud sino que hay una herencia espiritual de bendición y prosperidad para nuestras próximas generaciones. (Lucas 4.18-19, Lucas 10.2-6)